La promesa de tu boca que aun no llega suma besos uno a uno, se multiplican por mis ganas de tenerlos en la mia.
El tiempo se resta cuando tus labios rompen la distancia con mis dientes que ansiosos muerden esa parte inquieta que bendice y maldice al mismo tiempo, que sonríe mientras reta a que le domines.
La ecusasion se complejisa mas cuando el exponente no es tu cuerpo ni es el mio, sino que la base son las ganas elevadas a la potencia del deseo de los dos.
Te los voy contando...